La nueva hornada de adicciones

Adicción a trabajarHace relativamente poco asistí a una rueda de prensa en la que el conseller de Salut, Vicenç Thomàs, anunciaba más dinero para tratar las adicciones. Existen miles de adicciones, físicas y psicológicas, algunas muy destructivas, como el juego, el alcohol, las drogas, blandas y duras; el ordenador. Pero existe una nueva adicción propia de la sociedad de consumo, igualmente destructiva, pero, por desgracia, hasta ahora vista como positiva, que es la adicción al trabajo. Y, por lo tanto, no hay dinero que valga para tratarla.

Existe poca literatura en torno a la adicción a trabajar. Algo tan accesorio, tan efímero, tan frívolo, pero mediante él, muchas personas identifican sus fundamentos emocionales y dedican todo su empeño a ser productivos y competentes. Y eso se percibe como positivo, qué trabajador es, dicen; tiene dos trabajos, qué bien, comentan. Nada más lejos de la realidad. Refugiarse del vacío de una vida detrás de un contrato o un perfil competente puede ser tan destructivo como quien lo hace a la cocaína, pues el estrés y la ansiedad atacan a importantes órganos vitales del mismo modo que las sustancias nocivas.

El fin de cualquier terapia de deshabituación se fundamenta en retirar el objeto sobre el que el individuo tiene obsesión: eliminar el consumo de drogas, no utilizar el ordenador ni las tragaperras, dejar de fumar. Pero, ¿cómo hace uno para deshabituarse del trabajo? El objetivo se presenta casi imposible, pues es fundamental para moverse por el mundo. Porque el último fin del trabajo es ganar dinero para continuar con el proyecto de vida. ¿Y cuando ese proyecto empieza y acaba en la oficina? Realmente, estos adictos no tienen vida fuera de ella. Sienten el tiempo libre como una dolorosa pérdida de tiempo, y se identifican con un gran saco vacío lleno de pretensiones laborales y productivas que, a la postre, pesan tanto como el aire.

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Por una biblioteca más accesible

Flickr / Dokusha.sanEl diario Última Hora Menorca publicó el pasado 8 de enero una carta al director escrita por unos estudiantes de la Isla que pedían a la biblioteca municipal de Ciutadella ampliar su horario de apertura para poder estudiar. Al día siguiente, la directora de la biblioteca respondió a los estudiantes por la misma vía. Explicó que la biblioteca de Ponent es de carácter municipal y no universitario, razón por la cual no amplía su horario en época de exámenes. No obstante aclaró estar abierta a las peticiones de los usuarios para mejorar el servicio que presta a los ciudadanos.

En Menorca, existen muchos estudiantes -sobre todo de edad adulta- que cursan sus estudios a través de dos universidades de educación a distancia: UNED y UOC. Apenas tienen recursos para poder estudiar tranquilos en un espacio habilitado, excepto la biblioteca municipal. En épocas festivas es muy difícil, por no decir imposible, encontrar un lugar para poder concentrarse, pues todos los hogares se llenan de visitas y jaleo. Y las bibliotecas de carácter municipal cierran, porque es no es laborable.

Estas personas pertenecen a un sector de la población bastante amplio en Menorca y debería tenerse en cuenta. Las administraciones podrían habilitar un espacio de estudio adecuado para los residentes que, pese a la insularidad, deciden ampliar su formación. Y es que la oferta formativa universitaria y presencial de la Isla  se puede contar con los dedos de una sola mano.

Sería muy positivo que dieran un primer paso y que la biblioteca de Ciutadella abriera sus puertas, por lo menos,  los sábados. Seguro que hay mucha gente en el municipio que no puede acercarse entre semana por cuestiones laborales. De hecho, esta mañana he pasado por delante de la Casa de Cultura y he observado que la biblioteca infantil abre un ratito el fin de semana. Sería muy interesante y gratificante que la Biblioteca Municipal de Ciutadella abriera sus puertas los sábados, aunque sólo sean tres horitas por la mañana. La afluencia de lectores, ávidos de nuevos títulos, está asegurada.