De panderetas y palillos

Hace poco, mi querida amiga Puella Gaditana publicó un post sobre la imagen internacional de España, ‘injustamente extrapolada desde Andalucía’. No pude evitar colaborar con una extensa opinión, tras tres años viviendo en Sevilla.

No obstante, aunque sí algunos visitantes tengan la impresión de viajar al ‘país de las panderetas y las castañuelas’, tengo elementos de juicio suficientes para afirmar que son cada vez menos los que viajan con esas expectativas. Tras mis viajes a varios países de Europa, no recuerdo a nadie que me dijera ‘Me encanta España’, o ‘España, olé’ y topicazos de esa índole que te empujan a contestar con una silenciosa sonrisa forzada.

Hace cosa de seis años, viajé a Milán para representar a Menorca en una feria internacional de Turismo, ‘L’Espagna a Milano’. Dicha feria consistía en mostrar al público milanés, durante un mes más o menos, lo mejor de cada una de las comunidades que participaban. No sé cómo lo harían las demás, pero nosotros, los baleares, mostramos lo mejor de cada una de las cuatro islas. Y ni pizca de flamenco, ni panderetas, ni paella y muchísimo menos, toros. Porque no es nuestro. Sí es verdad que en Menorca se organizan espectáculos de flamenco, en hoteles y locales apartados de los cascos urbanos, pero en plan cutre y para guiris que viajan cual manada, que no salen del hotel y andan todo el día detrás de la rep, normalmente una niña o niño sin la más mínima formación turística, capaz de soltar sin inmutarse que ‘el catalán es un dialecto del castellano, pero no se lo digáis, que se enfadan’. Desde luego, lo que me extrañaría de esta gente es que diferenciaran lo que es España de Francia, sinceramente. Pero no se puede luchar contra los elementos.

No me cabe la menor duda de que esta imagen rancia y equivocada de lo que es España viene dada por los grande Touroperadores que no tienen ni el más mínimo interés en utilizar el turismo como vehículo transmisor de cultura, capaz de abrir mentes y corazones, de motivar el vuelo de la imaginación, de empatizar con otros pueblos. Esos mayoristas emisores que anteponen la cuenta de resultados a innovar la calidad, la efectividad de la imagen del producto y, sobre todo, actualizar la realidad de lo que es España hoy en día. Estas agencias no piensan en fragmentar el producto, en especializarse hacia un segmento del mercado. Y luego claro, pasa lo que pasa, vienen a la recepción preguntando en qué isla están, esperando la fiesta de Eivissa y contratando ‘excursiones’ en el ya cansino glass bottom boat. Plato de paella, vaso de sangría y hala, ya han estado en España, qué bonita España, qué jaleo España.

Por mi parte siempre he puesto, y pondré, mi granito de arena en cuanto a imagen internacional de este país. Y ojo, me encanta el flamenco, pero el flamenco de Andalucía, en un teatro; o en un bar, porque unos espontáneos han agarrado una guitarra y una caja y se han puesto a sonorizar la noche. O ver a un grupo de personas en la Plaza del Altozano bailando y cantando una rumba alrededor de unos recién casados.
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4 comentarios

  1. Puella said,

    mayo 3, 2008 a 10:27 am

    Lo que está claro, y debemos sacar como orgullosa conclusión, es que en nuestro país conviven tantas realidades que nos hace únicos.

    El tema da para mucho y probablemente hablando con gente más que experta en antropología y sociología se puedan llegar a comprender ciertos comportamientos. Los otros, los turísticos masivos, se deben preguntar a los empresarios.

    Somos tan ricos… pero a la vez tan descuidados (como lo que has contado de eso del ‘catalán es un dialecto del castellano’, es que vaya tela) que pecamos de retrasados (no mentales, que algunos sí, sino involucionados).

    Ahora el reclamo español va por otros fueros aparte del flamenco o la paella. No somos el país que se abría a Europa y al mundo y recibía a suecas y alemanas en los 60 y 70 para goce de ‘alfredo landas’ y ‘lópez vázquez’ que proliferaban entonces.
    También porque el flamenco por ejemplo cada vez se está convirtiendo en un arte universal, que sale de nuestras fronteras de la mano de grandes artistas. Aunque una rumba y unas bulerías en una taberna no caben en ningún teatro. Vaya artistazos que podemos ver en cualquier bar, comunión, boda o reunión callejera…

    Tengo que conocer algún las Baleares. Es un placer hablar de cualquier tema contigo.

    Besos!

  2. Manu said,

    mayo 5, 2008 a 2:25 pm

    Este es un país tan diverso en sí mismo que es demasiado reduccionista pensar que pueda simplificarse su esencia en tres o cuatro estereotipos.

    Porque hace tiempo que tratamos de superar al sol, el botijo, el flamenco, los toros y Julio Iglesias para convertirnos en un país un poco más serio.

    Y porque quisiera que mis hijos pudieran ir por ahí representando a un país moderno, solidario, innovador y original, entre otras cosas.

  3. Caminante said,

    mayo 6, 2008 a 2:35 pm

    Esa es la idea. Pero mientras la imagen rancia de este país siga vendiendo, la tenemos clara me parece a mí.

    Besitos.

  4. Kiski said,

    mayo 8, 2008 a 8:12 pm

    España es castañuelas, flamenco, panderetas, toros y paella, y eso no es malo ni hay que renegar de ello.

    Y además, es mucho más.

    Un Saludo


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