Rutina

Esta mañana me he levantado un poco revuelta. No tenía necesidad de madrugar, pues tengo turno de tarde en la radio. Nada más ponerme en pie, me he tomado el café triple de todas las mañanas y me he ido a la facultad en bus, escuchando ‘Pa mi mulata, pa mi morena’, ‘La Chinita’ y ‘Mr. Marley’, entre otras, para darme ánimos. Tenía que preguntarle al profesor, en la tutoría, su parecer sobre mi próximo reportaje de viajes. Será una ruta, de la mano de dos viajeros ingleses del siglo XIX, por los rincones más preciosos de la Meca del Viento, antes y ahora. Hay cosas que han cambiado, pero otras no.

Tengo previsto hacer el reportaje fotográfico este puente.

Acto seguido he ido a la secretaría a pedir la carta de pago, porque me han denegado la beca. Y toca pagar.

Tras eso, me he fumado un pitillo en la parada del autobús, que ha llegado a la media hora, más o menos. En la parada había un fila de estudiantes infinita. Pero como era una de las primeras, me he podido sentar, cosa que he agradecido a la benevolencia divina.

He ido al banco a soltar el dinero de la matrícula, que ya tenía previsto en mi presupuesto, porque intuía la denegación. ¿Las causas? No justificar debidamente la independencia económica y familiar y que vivo en Sevilla. Aunque haya entregado mi declaración de la renta 2007 con domicilio fiscal en Sevilla, contrato de trabajo y piso en Sevilla, matrícula en la Universidad con todas las asignaturas aprobadas… pero faltaba el papelito de la residencia.

Afortunadamente, ya ni siquiera me indigno. A estas alturas, estoy vacunada contra la burrocracia.

He llegado a mi casa y me ha llamado el escayolista para arreglar el agujero que tenemos en el techo fruto de una gotera. Al llegar al piso, estaba en la puerta. Creo que me ha dicho que va a tardar una hora. Pero ha estado media hora y se ha ido a comer. De momento, no ha vuelto.

Esta tarde tengo sesión de prácticas en la radio y, entre otras cosas, elaboraré la agenda cultural para mañana. Acabaré a las nueve seguramente, me llevarán al piso, cenaré y prepararé la entrevista de mañana al coordinador de la unidad de sueño del hospital, para el reportaje de Técnicas de Investigación.

Y supongo que, muerta, me iré a la cama. Aunque, eso sí, oye, al menos, espero soñar con los angelitos…

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2 comentarios

  1. Manu said,

    abril 30, 2008 a 1:52 pm

    Si existe la rutina, existe la vida. La revolución permanente es antinatural. Al menos para quienes reivindicamos el ritmo lento, pausado e intenso en la vida. Tener tiempo para mirar, es tener tiempo para vivir.

  2. Puella said,

    mayo 1, 2008 a 11:33 am

    Parece el culmen de los despropósitos. Paciencia, que es la madre de la ciencia. O eso dicen.

    Besos


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