El misterio de los mensajes de amor en Triana

Desde hace unos días, llevo viendo en el suelo de Triana varios gritos dibujados con spray blanco, dirigidos a alguien invisible y que inundan las calles de este barrio. Comienzan justo en el rellano de un bloque de pisos al lado de una placita y, siguiendo una ruta, continúan cruzando el Puente Triana, hasta Arjona, que es hasta dónde he descubierto que llegan.

En seguida me ha sobrevenido una tormenta de historias sobre las posibles causas, sujeto y objeto de esos mensajes de amor que, en Triana, intentamos no pisar.


Recuerdo que, más o menos hace un mes, el novio de una amiga mía llamó a su puerta y, al abrir, había un folio colgado en la escalera: ‘Quieres salir conmigo?’ decía. En la escalera, en la zona común, en el ascensor, había folios con esa frase por todas partes. Trazando un camino que conducía a su escondite, para recibirla con un beso. Esto fue después de una monumental pelea, claro.

Pues estos mensajitos cargados de pasión y -una pizca de desesperación- son exactamente la misma cosa, pero a lo grande. Sólo sé dónde se esconde la destinataria, a juzgar por dónde empiezan, pero no el escritor.
Pienso en la utilidad. Quizás fueran el resultado de una pelea, de una ruptura, de una pillada de él con otra, de un intento de que ella deje al novio por él, porque es su amante… incluso de un maltratador que se arrepiente, de un traslado de ciudad de los padres de ella; o de él, y le jura amor eterno.

Me convenzo: estos mensajes son para arreglar algo, una situación de mal rollo desatada días antes de esta fastuosa demostración de amor. Una rosa en las manos de un hombre que toca a la puerta de su amada, arrepentido, calado hasta los huesos por la lluvia de horas, esperando a que le abra la puerta, con cara de perrito pachón.
No cabe en mis esquemas que alguien haga una cosa de estas características ‘porque sí’… Seguramente sea jovencísimo. Se me ocurre un niñito de trece a dieciocho años como máximo, que cree que el amor es esto.

Pobrecito cuando se entere de que los Reyes Magos son los padres…

¿O es que nosotros, con el paso de los años, nos volvemos un poco rancios?

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3 comentarios

  1. Kiski said,

    abril 21, 2008 a 11:16 pm

    Llegan hasta un quiosquito que hay en Reyes Católicos, no sé si siguen hacia otro lado…

    Un Saludo

  2. ana said,

    abril 22, 2008 a 8:48 pm

    ¡Cuánto mal ha hecho ‘Amelie’ en la juventud!!
    No creo que nos volvamos más rancios con la edad (si fuera por eso, yo estaría a punto de caducar), solo que lo demostramos de otras formas (que sí, que sí, que sea eso… :P)

    Besines 🙂

  3. Manu said,

    abril 25, 2008 a 8:49 pm

    Como historia es maravillosa. Creo que gestos así hacen que el amor sea bonito y que existan personas que tienen que contar estas cosas…


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